Nuestra publicacion

Revista “La revolución de los ombligos”

 

¿Qué es un ombligo? ¿Qué hacen muchos ombligos cuando se juntan? ¿Por qué de este nombre?Empezar a intentar darle una respuesta a éstos interrogantes resulta un poco complejo. No porque el tema resulte sumamente difícil de comprender, sino porque ponerse a pensar sobre algo tan común y corriente como es nuestro ombligo, los ombligos, resulta al menos inquietante.
 
 Bien, aclarado esto, se puede comenzar diciendo que el ombligo es algo que tenemos todos, hombres y mujeres, que lo tenemos desde nuestro nacimiento y que nos acompañará hasta nuestra muerte. Alguien comentaba por ahí que un científico asegura que cuando por alguna cirugía una persona queda sin ombligo, se debe “fabricar” uno artificialmente (quirúrgicamente) puesto que sino la persona en cuestión, enloquecería…
 
Nuestra intención no es meternos con la psique da cada uno, sino ponernos a pensar y a construir a partir del ombligo de cada uno ¿Qué queremos decir con esto? Cada ombligo es una marca, un sello que tenemos todos pero que a su vez es algo personal. No existe un ombligo igual al otro.
 
Están aquellos que son pequeños, otros que son grandotes, los conocidos “timbre”, los saltones, los respingados, los más negritos, los rosaditos, los hundidos, los que se llenan de pelusa, los que se ensucian continuamente y es necesario por ello enjabonarlos y enjuagarlos en cada ducha. Están los que tienen un piercing, un lunar o están en medio de un fabuloso tatuaje. Como ven, son muchos y de lo más variado.
 
El ombligo también constituye un punto de conexión con el Otro, es la marca de que pertenecemos y nos constituimos gracias a un Otro. Podría decirse que es la huella de un lazo libidinal, aunque esto es por supuesto relativo, bien sabemos que existen casos en lo que no hay ni lazo y mucho menos relación libidinal. Pero pensando en la primera relación que como humanos establecemos, el ombligo constituye sin dudas su huella. Es también un símbolo de linaje, de vinculación a la especie humana.
 
Es un punto medio. Está a la mitad de nuestro cuerpo.
 
Cuando éramos chicos y nos metíamos a alguna pileta, al río o en el mar, nuestros padres nos decían – ¡hasta el ombligo no más, no te metas más hondo que te podes ahogar! – Entonces, aquí nuestro ombligo, se convertía en una medida de seguridad, porque bien sabíamos que si el agua sobrepasaba nuestro ombligo nos podríamos- en el peor de los casos-  morir ahogados.
 
Bien, esto en cuanto a los ombligos; ahora bien, ¿qué es una revolución de ombligos?, ¿qué pasa cuando varios ombligos se juntan y deciden hacer algo juntos? En primer lugar se producen diferencias de opinión, lo que en el lenguaje de los ombligos sería: cada uno habla desde su ombligo, cada uno habla mirando su propio ombligo  -es algo del narcisismo propio que no puede hacerse a un lado fácilmente-. Luego, si las opiniones se pueden convertir en debate se produce una construcción en conjunto, una revista por ejemplo es una co-construcción de opiniones. Cada sección, cada parte, cada texto surge de la óptica de un ombligo.
 
Yéndonos más lejos podríamos decir que cada saber constituye el punto de vista de un ombligo. Así hablar desde el ombligo del Psicoanálisis no es lo mismo que hacerlo desde el Conductismo, o el Cognitivismo. Son ombligos diferentes. Pero que en sus diferencias construyen saberes, modos de posicionamiento ante el sufrimiento humano, políticas de abordaje, piensan sujetos -algunos se quedan con objetos- distintos, con sus ombligos, sus sufrimientos; con sus mal-estares cotidianos.
 
Esta revista se propone hacer una revolución de los ombligos, un cambio nodal y una producción, pero para poder construir, o mejor dicho, co-construir (como co-gobernar, porque estamos en la universidad) un creación que permita pensar la realidad y actuar en consecuencia. Que un ombligo invite a otro, y a otro, y lo convoque a escribir algo, a ensayar, a investigar, a opinar, a posicionarse como sujeto crítico y responsable. Pero como todo va a estar sujeto a la invitación, nuestra publicación va a ser irregular, es decir, va a estar sujeta al ombligo de cada uno. Que un ombligo invite a otro a co-construir una Universidad Autónoma, libre pensante y generadora de recursos humanos en salud. Que un ombligo invite a otro a hacer su propia revolución.
 

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