Discapacidad: cuestión de términos

Referirse a personas con alguna discapacidad es un tema complejo, pues no todas las expresiones son las adecuadas para alentar la inclusión social y laboral sobre la que se trabaja. Características y sugerencias.
Colocando verdades sobre mitos y desaciertos es imprescindible comenzar por corregir expresiones y adecuar términos utilizados para referirse a las personas con discapacidad. Si bien el paso de los años resignifica la mayoría de las palabras, cada grupo social y cultural maneja ciertos conceptos que difieren en muchas ocasiones.
La discapacidad es un tema complejo, desde el punto de vista psicológico y social, ya que no sólo involucra a quien debe convivir día a día con ella, sino también a su entorno compuesto por familiares, y su ambiente social y laboral, así como el medio más amplio, es decir, la sociedad en su conjunto.
En Argentina, el término “discapacidad” es aceptado en la década del setenta por la Academia Argentina de Letras a raíz de una consulta hecha por la Dirección Nacional de Rehabilitación. La conclusión se basó fundamentalmente en dos aspectos: por un lado, consideró que el neologismo “discapacitado” estaba bien constituido, sosteniendo que “dis” implica un prefijo proveniente del griego que indica que hay algo dificultoso, que perturba, sugiere la idea de anomalía, pero al mismo tiempo no indica algo negativo.
Sin embargo, universalmente a través de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y aprobado también por la Convención Internacional de las Personas con Discapacidad, la expresión adecuada es la de “persona con discapacidad”.
Según la OMS, la discapacidad refiere a la ausencia o restricción de la capacidad para realizar una actividad funcional en la forma o dentro del margen que se considera normal para un ser humano de acuerdo con su condición etárea y socio-cultural.
Por otra parte, la Convención (Ley 26.378) asevera que las personas con discapacidad incluyen a aquéllas que tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales y sensoriales a largo plazo (mayor a seis meses) que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás.
La condición
Reivindicando la expresión persona con discapacidad, el Consejo del Discapacitado de la Provincia de Corrientes (Coprodis) sostiene que anteponer la condición de “persona” frente a la dificultad de la misma, es una política ideológica del organismo ya que por encima de la discapacidad, se trata primero de una persona con derechos y obligaciones, promotora activa de su propio bienestar individual y social.
Históricamente se utilizaban términos tales como inválido, lisiado o disminuido, que implicaban la negación de algo, o pretendían centrarse en lo que falta, mientras que el término discapacitado sugería sólo una diferencia.
En tanto, la imagen que conlleva el término de personas minusválidas (menor valor) produce como consecuencia un sentimiento de tristeza, de injusticia, un sentimiento de compasión y lástima.
Asimismo, hablar de una capacidad diferente, otra frase muy usada, sería por ejemplo la que le permitiese a un ser humano volar, atravesar las paredes, tener premoniciones que le permitan predecir el futuro.
Por otra parte, en relación con las necesidades de las personas con discapacidad, tampoco podría sostenerse que las mismas tienen necesidades especiales o extraordinarias. La denominación “personas con necesidades especiales” lleva a interpretar que las personas con discapacidad tienen necesidades que deben ser satisfechas en lugares segregados, también “especiales” con la consecuente exclusión social que esto puede llegar a producir.
En rigor de verdad, las personas con discapacidad tienen los mismos tipos de necesidades que cualquier otra persona (fisiológicas, de alimentación, de seguridad, de estima, de autorrealización, de autovalimiento, de contención social, etcétera). En lugar de considerar necesidades especiales, se podría señalarlas como específicas según el tipo y grado de discapacidad.
Tener presente algunos de los términos o palabras mencionadas, y que por lo general se incluyen en el discurso cuando se habla en relación con las personas con discapacidad, específicamente son términos que aluden a las personas que “no tienen discapacidad”. Es por esto que desde el Consejo Provincial del Discapacitado se sugiere la utilización de términos más neutros que den una connotación objetiva al tratamiento y que no conlleven ningún tipo de valoración como por ejemplo: personas con y personas sin discapacidad.
 
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