III Jornadas en Salud Mental y Derechos Humanos

16 y 17 de Septiembre de 2011
16/09/2011 (All day)

Objetivos:

  • Analizar la diversidad de actores, prácticas y lógicas que intervienen y dan cuerpo al Campo de la Salud Mental en la Región Litoral
  • Constituir un espacio colectivo que facilite el intercambio y producción de conocimientos y posibilite reflexionar acerca de los dispositivos de tratamiento.
  • Reflexionar acerca de la Salud Mental y la época actual.
  • Problematizar la institucionalización y modalidad de intervenciones de las instituciones de la región.
  • Repensar la articulación entre teoría y práctica de los diferentes dispositivos.
  • Ubicar la Salud Mental como cuestión de Estado.
  • Funcionalidad y modos de aplicar las leyes en relación a la Salud Mental.
  • Pensar y cuestionar la “cultura manicomial” que trasciende a los hospitales e instituciones totales para alojarse en el seno del discurso de la sociedad actual.
  • Construir un modo de Lucha Antimanicomial tanto en la Provincia como en la Zona

La propuesta de realizar estas Jornadas Provinciales de Salud Mental y derechos humanos surge a raíz de la necesidad de instalar la reflexión en la Región Litoral y sus alrededores respecto de cuáles son las problemáticas actuales en el campo de la Salud Mental, indagar y socializar las prácticas junto a lo que ellas producen, visibilizar los dispositivos diseñados para su tratamiento y qué efectos tienen estas intervenciones.

Para comenzar a revisar los supuestos y las prácticas instituidas en el Campo de la Salud Mental se vuelve necesario disponer de condiciones que propicien el encuentro de sus actores y productores, a partir del cual proponer el trabajo de análisis de las prácticas, elucidando las líneas que atraviesan y dan forma a las diversas situaciones, dispositivos de intervención, políticas y lógicas de trabajo operantes:

En anteriores actividades hemos tenido la posibilidad de reflexionar acerca del marco jurídico como una de las líneas de tensión. En estas terceras jornadas nos encontramos atravesados por la reciente sanción de la ley Nacional de Salud Mental Nº 26657, y un contexto político que crea condiciones de posibilidad para una progresiva transformación de las practicas del campo de la salud mental.

Es problematizando y poniendo en tensión dicho marco donde realizamos un intento por asumirnos como verdaderos ciudadanos, sujetos políticos que como tales no sólo piensan y critican la realidad en que viven, sino que asumen las responsabilidades de sus elecciones.

 

¿Qué función desempeña el Estado en la situación actual de este nudo de problemáticas?

Las prácticas de encierro y de destitución de derechos no sólo implican directamente a las personas con padecimiento psíquico, y éste no pertenece a quienes se encuentran encerrados en hospitales neuropsiquiátricos: ¿Cuál es el espacio destinado para los ancianos? ¿los presos? ¿qué ocurre con los niños? ¿Y la criminalizacion de la infancia?¿Le otorgamos importancia al discurso Mass-Mediático en la institución  imaginaria y cotidiana de la sociedad? ¿Qué estamos diciendo cuando señalamos violencia? ¿y con inseguridad? ¿Qué proyectos construimos para los sectores socialmente más vulnerables? ¿Qué condiciones disponemos para ellos?

Estas condiciones nos marcan y llaman permanentemente a la reflexión sobre la ética de nuestras prácticas.

Históricamente el modelo médico hegemónico no sólo plantea un modo de intervención fragmentado, sino que en la mayoría de las veces sus prácticas terminan siendo iatrogénicas, ocasionando en el sujeto un grave deterioro no sólo psíquico sino que fundamentalmente social, planteando como primer y único modo de abordaje la internación-encierro que supone el alejamiento de sus vínculos afectivos, y el tratamiento a base de psicofármacos.  Pensamos a la Salud Mental como un campo en el cual las redes de los saberes y los poderes van tejiendo modos de intervención y trabajo, por lo que consideramos oportuno replantear también la idea del trabajo interdisciplinario e intersectorial, encuentro de actores, discursos y prácticas heterogéneas, para así visibilizar los alcances de esta concepción o modalidad de trabajo, cuales son sus potencias y hasta donde es posible sostenerla y encontrar un modo de hacer con esas complejidades. Ya que entendemos que la cura individual no existe.

Apostamos a que la socialización de experiencias y análisis de las prácticas permita la revisión y creación de nuevos modos de intervención como así también la producción de vínculos para un real y concreto trabajo en Red, entendiéndolo como una trama de sostén social y profesional de los sujetos atravesados por la irreductible historicidad del malestar en la cultura.

Como el Campo de la Salud Mental trasciende los imaginarios sociales asociados al ámbito “psi” (psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, enfermeros), convocamos a los trabajadores de los distintos ámbitos de la sociedad que comprometidos con la temática deseen participar de este encuentro regional para pensar en lo que se hace e intentar hacer lo que se piensa, buscando generar escenarios, lejos no sólo de la cultura manicomial y de segregación y sus “muros” físicos, sino contra todos aquellos intentos por construir otros muros cada vez más altos, invisibles e impersonales.

Seguimos sosteniendo que estas Jornadas no pueden dejar de tener en cuenta una profunda discusión política, social y económica porque no puede haber estudiante, profesional o trabajador, en síntesis, ciudadano, que no se piense militante de sus ideas, que son para decirlo rápidamente: Construcción Social y Colectiva.